Tomar decisiones no suele ser una tarea sencilla. No importa si la decisión es personal o profesional, cuando es importante y los resultados afectarán a nuestra vida o trabajo, necesitamos reflexionar antes de tomar una decisión.

Estamos tomando decisiones constantemente. Piénsalo durante unos momentos, ¿cuántas decisiones has tomado durante el día hoy? Qué ruta coger para ir al trabajo, qué comer, qué champú comprar… A muchas de las decisiones cotidianas, de cada día, no les prestamos atención y las tenemos semi-automatizadas: «si llueve cogeré la ruta A», «ayer comí pescado, entonces hoy comeré carne»… Solemos ser eficaces tomando este tipo de decisiones. Tenemos más experiencia en la toma de decisiones, de la que creemos. Sin embargo, cuando se trata de decisiones importantes, en muchas ocasiones nos sentimos bloqueados.