¿Por qué no cumplimos nuestros propósitos?


Cada año hacemos nuestra lista de buenos propósitos para el nuevo año. Y cada año, antes de que comience febrero, ya nos hemos olvidado de esos propósitos, que con tan buena intención nos habíamos propuesto y este año sí estábamos decididos a cumplir.

conseguir propósitosEsa lista de propósitos, con alguna actualización la volveremos a recuperar el año siguiente, y así año tras año, se queda tan sólo en una lista de buenas intenciones. Pero ¿por qué no cumplimos los propósitos que nos hemos propuesto?

  •  Falta de motivación

No estamos lo suficientemente motivados para llevar a cabo nuestro propósito. Recuperamos nuestra lista de propósitos del año anterior, a veces sin pensar si realmente estamos motivados para hacer lo que tenemos que hacer para conseguirlo. Por ejemplo, mi propósito es aprender inglés, porque sería estupendo hablar inglés, pero ¿Cuáles son mis motivaciones para aprender? ¿Para qué me va a servir? ¿Es importante para mí aprender inglés? Es importante valorar la motivación que tenemos para realizar lo que nos proponemos en profundidad, la motivación debe ser fuerte, si no es así, no nos moverá a la acción.

  • No hemos valorado el esfuerzo que supone

Relacionado con la motivación está el esfuerzo que nos supone realizar nuestro objetivo. Porque está claro que supone algún esfuerzo para nosotros llevarlo a la práctica, si no ya lo hubiésemos hecho. Si el esfuerzo que nos supone es mayor que nuestra motivación para conseguirlo, no tiene sentido ni siquiera proponernos realizarlo.

  • El objetivo no está bien definido

Si nuestro propósitos no está bien definido, nos resultará difícil ir a por el y valorar nuestros avances. Si mi propósito para el año nuevo es hacer más ejercicio, debo especificar más detalladamente el objetivo, por ejemplo, cuántas veces a la semana, durante cuánto tiempo, qué tipo de ejercicio quiero practicar…

  • No es realista

En muchas ocasiones nos proponemos cosas que no son realistas. Un objetivo debe de ser ambicioso, pero a la vez realista. Y para calificar si nuestro objetivo es ambicioso y realista, debemos partir de nosotros mismos, de nuestras posibilidades. Si nunca hago deporte proponerme hacer ejercicio 2 horas al día cada día, no creo que sea realista para mí. Podría ser un objetivo a largo plazo, pero no algo que pueda realizar desde el primer día. Debemos ser pacientes y proponernos pequeñas metas.

 

Y si tu lista de propósitos es muy larga, deberías plantearte dejar algún objetivo para más adelante y centrarte ahora mismo, en los más importantes para tí (“el que mucho abarca, poco aprieta”)

 

Si quieres profundizar más sobre este tema y trabajar sobre tus propósitos y objetivos, ya sean personales o profesionales, te podemos ayudar con sesiones de coaching. Contacta con nosotros sin compromiso y te informamos.

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